01
febrero
2021

Smart City

Una Ciudad Inteligente (Smart City) es un marco predominantemente compuesto por Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), para desarrollar, implementar y promover prácticas de desarrollo sostenible a fin de abordar los crecientes desafíos de la urbanización.

Una gran parte de este marco tecnológico es esencialmente una red inteligente de dispositivos y sensores conectados que transmiten datos. Las aplicaciones del Internet de las Cosas (IoT: Internet of Things) basadas en la nube, reciben, analizan y gestionan datos en tiempo real para ayudar a las ciudades, las empresas y los ciudadanos, a tomar mejores decisiones, al tiempo que mejoran la calidad de vida.

Los ciudadanos interactúan con los ecosistemas de las ciudades inteligentes en una variedad de formas utilizando teléfonos inteligentes y dispositivos móviles, así como vehículos y hogares conectados.

El emparejamiento de dispositivos y datos con la infraestructura física y los servicios de una ciudad, puede reducir los costos y mejorar la sostenibilidad. Con la ayuda del IoT, las comunidades pueden mejorar la distribución de energía, optimizar la recolección de basura, disminuir la congestión del tránsito e, incluso, mejorar la calidad del aire.

Aunque no existe una definición consensuada de Smart City o ciudad inteligente, empresas, instituciones y expertos coinciden en que son aquellas ciudades que apuestan por mejorar la vida de sus habitantes y, a la vez, por la sostenibilidad.

El propósito final de una Smart City es alcanzar una gestión eficiente en todas las áreas de la ciudad: urbanismo, infraestructuras, transporte, servicios, educación, sanidad, seguridad pública, energía, entre otros; satisfaciendo a la vez las necesidades de sus ciudadanos”. Se trata, en definitiva, de encontrar el equilibrio entre el bienestar de los ciudadanos y la preservación del entorno.

Una ciudad inteligente es aquella que apuesta por sistemas eficientes aplicados a sus infraestructuras. La innovación tecnológica es la clave para desarrollar proyectos que permitan optimizar la distribución de energía, gestionar los residuos de manera más limpia, reducir el consumo de los hogares, organizar mejor la circulación de los vehículos, por solo citar algunos ejemplos, pues, en definitiva, este tipo de iniciativas se aplican sobre cualquier aspecto que influye en la organización de un núcleo urbano.

Características

El modelo ideal de una ciudad inteligente se basa, principalmente, en los siguientes componentes:

  • Generación distribuida: consiste en que las ciudades inteligentes cuenten con generación eléctrica repartida por el territorio, a través de un abastecimiento individualizado (micro-generación), no centralizado.
  • Smart Grids: así se denominan a las redes inteligentes interconectadas, las cuales poseen una circulación bidireccional de datos entre el centro de control (Service Center) y el usuario.
  • Smart Metering: se trata de la medición inteligente de los datos de gasto energético de cada usuario, a través de contadores que realizan las lecturas a distancia y en tiempo real.
  • Smart Buildings: los edificios se convierten en inteligentes como modelo de eficiencia. Construcciones domóticas que respetan el medioambiente y que poseen sistemas de producción de energía integrados.
  • Smart Sensors: los sensores tienen la función de recopilar todos los datos necesarios; son parte fundamental para mantener la ciudad conectada e informada, y hacer que cada subsistema cumpla su función.
  • eMobility: implantación de vehículos eléctricos y los respectivos puestos de recarga públicos y privados.
  • Smart Citizen: los ciudadanos son sin duda la parte fundamental de una ciudad inteligente, ya que sin su participación activa no es posible llevar a cabo estas iniciativas.

Ámbitos de Aplicación

El IoT, el Big Data, y la Industria 4.0, entre otros hitos tecnológicos, contribuyen a mejorar la eficiencia de las ciudades; en este sentido, una ciudad puede gestionar la tecnología para mejorar la vida de las personas y más concretamente, para conseguir beneficios en:

  • El Medio Ambiente: sistemas que permitan el ahorro de energía, realizar un consumo eficiente del agua, fomentar el reciclaje, reducir la emisión de gases nocivos, y el fomento del uso de vehículos eléctricos públicos y privados (eMobility), entre otros.
  • La Sanidad: telemedicina, teleasistencia, gestión de datos e historiales de pacientes, alertas a los servicios de emergencias automáticamente cuando una persona mayor o discapacitada se ha caído o se ha desviado de su ruta, entre otros.
  • El Urbanismo: gestión eficiente del tráfico, optimización de rutas del transporte público, infraestructuras sostenibles (Smart Building), nuevos sistemas de alumbrado público con tecnologías LED y adaptaciones del consumo, riego automático e inteligente de jardines, y demás.
  • La Administración y Gobierno: sistema de administración electrónica, plataformas de pago online, entornos iCloud, banda ancha para teléfonos móviles y wifi público gratuito.
  • La Seguridad: sistemas integrados de atención a emergencias, como centros de coordinación de unidades de bomberos, policías, ambulancias, entre otros, reduciendo los tiempos de respuesta ante eventos.
  • El Turismo y Ocio: con aplicaciones para facilitar las visitas turísticas, para buscar lugares de compras y restaurantes, de manera que los resultados se podrían adaptar a los intereses particulares de cada individuo.

La mayoría de las aplicaciones de una Smart City se rigen por un control de sensores habilitados para realizar mediciones de datos, que se cruzan para elaborar modelos predictivos que se adaptan a las características de las personas.

En este sentido, la participación ciudadana constituye una pieza clave para el funcionamiento de una ciudad inteligente, pues si las personas no contribuyen activamente en el uso y fomento de estas alternativas, no se conseguirán los objetivos previstos en su implantación, por lo que resulta esencial la información, formación y difusión a los ciudadanos por parte de las administraciones públicas de las nuevas alternativas de vida en estos entornos.

Seguridad de Datos

Históricamente, los gobiernos, las empresas, y las personas, han mantenido sus datos a resguardo, y los han compartido lo menos posible con los demás. Las preocupaciones sobre la privacidad y el temor a las filtraciones de seguridad han superado con creces el valor percibido del intercambio de información.

En el entorno de una Smart City, un factor clave es el hecho de que todos los participantes del ecosistema comparten información y la combinan con datos contextuales que se analizan en tiempo real.

Las ciudades inteligentes solo pueden funcionar si los datos con los que trabaja son confiables, lo que obliga a que todos los involucrados en el ecosistema (gobiernos, empresas, suministradores de software, fabricantes de dispositivos, y proveedores de servicios de conectividad, entre otros), deben integrar soluciones que cumplan cuatro objetivos básicos de seguridad:

  • Disponibilidad: sin un acceso a los datos confiable y en tiempo real, la ciudad inteligente no puede prosperar. Cómo se recopilan, combinan y comparten los datos es fundamental, y las soluciones de seguridad deben evitar los efectos negativos sobre la disponibilidad.

  • Integridad: las ciudades inteligentes dependen de datos precisos. Se deben tomar medidas para garantizar que los mismos sean libres de manipulación.

  • Confidencialidad: algunos de los datos recopilados, almacenados y analizados incluirán información sensible sobre los consumidores. Se deben tomar medidas para evitar la divulgación no autorizada de la información confidencial.

  • Responsabilidad: los usuarios de un sistema deben ser responsables de sus acciones. Las interacciones con sistemas sensibles deben registrarse y asociarse con un usuario específico. Estos registros deberían ser difíciles de falsificar y tener una fuerte protección de integridad.

Para lograr estos objetivos, deben integrarse en el ecosistema soluciones de autenticación robusta y de gestión de infraestructura, a fin de garantizar que los datos se compartan solo con las partes autorizadas. De igual modo, las soluciones también deben proteger a los sistemas de supervisión de intrusiones y ataques de denegación de servicios.

En este sentido, el empleo de una plataforma segura de comunicación, donde los dispositivos autenticados y autorizados cifren la información que intercambian para salvaguardar la integridad de los datos, garantiza en buena medida la protección del ecosistema.

Por otra parte, las cámaras conectadas, los sistemas inteligentes y los esquemas de monitoreo de seguridad pública, pueden proporcionar una capa adicional de protección y apoyo cuando sea necesario.

En líneas generales, la construcción de ciudades inteligentes necesita de una planificación muy cuidadosa y de alto desempeño tecnológico, donde la seguridad constituye un pilar fundamental del entorno, a fin de promover de manera eficiente un desarrollo sostenible, en la mejora de la calidad de vida de las personas que conviven.

Infotecs con su Tecnología ViPNet, cumple con los requisitos necesarios para la protección de los datos que se trasmiten en una Ciudad Inteligente. Entre ellas están: ViPNet Network Security para la protección de los datos que circulan por las redes, ViPNet Seguridad Móvil, para la protección de las conversaciones y el intercambio informativo entres las personas, ViPNet Seguridad Industrial para la protección de los sistemas de las infraestructuras críticas de la ciudad, así como ViPNet Threat Detection & Response para Inteligencia de Amenazas.